Este poemario nació del silencio. Durante siete años pasé por psicólogos, pastillas, diagnósticos, y una lucha interna que no logré poner en palabras —ni siquiera en terapia. No hablaba con nadie sobre lo que sentía. Por eso escribí. “Por No Haber Hablado”, porque por no hablarlo, lo escribí. Este es el resultado de todo lo que me guardé. Es mi forma de hablar, por fin.